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¿Persona Moral o Física? Esa es la cuestión…

Jun 15, 2011
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Seguido nos preguntan: qué conviene más ¿Persona Moral o Persona Física? y aunque ambas tienen pros y contras como todo, me pareció buena oportunidad compartirles este artículo de un empresario mexicano llamado Carlos Aliaga publicado en “columnas.ejecentral.com.mx” en donde nos cuenta esta anécdota bastante útil para tomar en cuenta:

“¿Persona física o moral?”

“Voy a iniciar una sociedad, pero el contador nos dice que nos conviene ser persona física primero. ¿Es verdad?” Me preguntó Lis Freyermuth en el Twitter.

Como siempre, me limitaré a responder desde la perspectiva de mi experiencia, en el entendido que el contador puede haber sugerido tal cosa derivado de su propia experiencia.

Y creo que la recomendación del contador tiene su origen en una decisión básicamente fiscal, que seguramente es el asunto que más le preocupa a él. Sin embargo puedo estar seguro que con una buena estrategia fiscal cualquiera de las dos opciones, la sociedad o el régimen de personas físicas, puede arrojar resultados similares, o cuando menos no ser un factor importante en la decisión.

Y aclaro que cuando digo “una buena estrategia fiscal” no es una invitación a la evasión (que ya cada quien tome sus decisiones en ese aspecto), sino a la adecuada deducción de impuestos. No es lo mismo evadir que deducir.

Entonces, dejando de lado los aspectos fiscales, mi respuesta a la pregunta de Lis es que siempre, siempre, siempre que sea posible, lo mejor para emprender en la formalidad es mediante la constitución de una persona moral y no de una persona física.

Y los casos no posibles seguramente tienen que ver con aspectos de gestión o de dinero. Pero cabe mencionar que constituir una sociedad no excede de los diez mil pesos si se hace ante un notario, y si se hace ante un corredor público el costo se reduce casi a la mitad.

Así que por una inversión no cuantiosa de dinero podemos estar evitándonos algunos problemillas.

Estos problemillas que puedo mencionar tienen que ver con aspectos patrimoniales. Con temas de posesión, de propiedad privada. El primero de ellos es que yo como socio no tengo ninguna protección si la empresa que fundo se encuentra a nombre de mi socio. Finalmente esto equivale a que el negocio, en términos legales, le pertenece a mi socio, quien puede ser mi mejor amigo desde la época en que jugábamos a las canicas, pero que duerme con una esposa que le puede calentar la cabeza, o peor aún, puede despojarlo de la posesión de la empresa como consecuencia de un divorcio, si no es que queda viuda y ya me pasó a torcer con mi inversión.

Claro, me pueden decir que esto se soluciona con un contrato que aclare muy bien la situación. Pero si ya nos vamos a menter en estos menesteres contractuales ¿que no será más fácil constituir una sociedad y dejar todo debidamente protegido?

El otro asunto, también patrimonial lo voy a platicar con un maravilloso ejemplo que me tocó vivir.

Alguna vez tuve una empresa en sociedad con uno de mis hermanos, misma que operaba con mi Registro Federal de Contribuyentes, es decir, como persona física.

En algún momento de apretones de liquidez a mi poco administrado hermano se le ocurrió la grandiosa idea de dejar de pagar al Seguro Social (IMSS) las cuotas correspondientes, situación que derivó en varios intentos de embargo. Por supuesto los embargos no eran hacia las posesiones de la empresa, que no eran gran cosa, sino hacia mis pertenencias personales, que gracias a Dios tampoco eran gran cosa.

Como pudimos negociamos un plazo para regularizar las famosas cuotas y al parecer así quedó el asunto.

Pero cual va siendo mi sorpresa que unos tres años después de ese incidente reaparecieron las personas del IMSS rondando mi casa, argumentando cuotas pendientes y amenazando con posibles embargos. No procedieron, toda la documentación estaba en orden.

Ah, pero había un asunto más. Cuando cubrimos las cuotas del IMSS nadie nos habló de los adeudos del Infonavit. Y un buen día, ya en otras circunstancias, cuando esa empresa no existía más, estaba yo de viaje en Guadalajara. Me acerqué a un cajero automático para retirar dinero y… sorpresota… no pude. Nada pude hacer más que pedir dinero prestado, porque aquello sucedió un fin de semana y no pude tener respuesta de lo que pasaba.

Cuando regresé a México el lunes y me fui a pelear con el gerente de mi sucursal bancaria, este me hizo ver que lo que había sucedido era que el Infonavit había embargado mi cuenta bancaria por las cuotas no cubiertas, y que automáticamente, aunque el saldo era mayor al adeudo, la cuenta se congelaba hasta que no aceptara yo el embargo y pudiera disponer del excedente.

¿Se acuerdan que yo se la apliqué a un cliente en las mismas circunstancias? La gran diferencia es que en aquella ocasión no fue sobre su cuenta personal, sino la de su empresa. Gran diferencia con lo que a mi me sucedió. Y todo eso simplemente porque en su momento no consideramos mi hermano y yo la conveniencia de constituir una persona moral.

Si quieres proteger tu patrimonio, el mejor camino es formando una sociedad. Poner la empresa a tu nombre se puede convertir en un gran riesgo.”

Esta columna de este empresario tiene artículos muy interesantes y digeribles para otros empresarios. Le aplaudimos su iniciativa por compartir sus experiencias, pues como él mismo señala: “Echando a Perder se Emprende” (Carlos Aliaga)

Artículo original:

http://columnas.ejecentral.com.mx/echandoaperderseemprende/2010/09/14/%C2%BFpersona-fisica-o-moral/

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